Friday, 19 November 2010

Buenos Aires

Ahora escribo esto en nuestra última noche en Buenos Aires. Barry estuvo super ocupado con un trabajo que entregó hace un par de dias y no ha podido actualizar sus posts, así que no quise adelantarme con la versión en español.

La llegada a Buenos Aires fué un poco accidentada. Para empezar llegamos todos en chanclas y estaba lloviendo y frío. Todo el mundo nos dijo que tuviéramos cuidado con los taxistas, sobre todo en el aeropuerto. Como llegamos a las 8 de la noche no queriamos problemas así reservamos un taxi a través de la agencia con quien alquilamos nuestro pisito en Palermo Viejo. Y al llegar al piso me dí cuenta que me había olvidado una bolsa en el taxi. Pero buen tras un poco de pánico (estaba muy cansada del viaje) y llamadas y más llamadas los del taxi localizaron la bolsa y previo pago, nos la trajeron al piso. El pisito es muy chiquitin pero muy mono, y la localizacion es perfecta, justo en mitad del Palermo Soho, un barrio chulisimo que nos encanta. Luego esta el inconveniente de que los de la agencia pasaron de nuestra peticion de una cuna, así que nos toca dormir a los tres en una cama doble como sardinas, pero bueno, nos apañamos.
 
Y luego estuvo nuestro encuentro con la temperatura de primavera tirando pa frio y nuestro primer acercamiento a los argentinos de Buenos Aires. La primera noche nos toco salir con llovizna y abrigados como cebollas a buscar leche para Luís. Pareciamos José, María y el niño buscando el portal de Belén… Picámos en el bar de un centro cultural y directamente nos dijeron que nos fueramos que estaba cerrado. Y claro, yo que venía con el buen rollito bahiano no paraba de sonreir a todo el mundo y la gente más bien me miraba como si estuviese tarada. El segundo día preguntando por direcciones un chico nos espantó como si fuesemos moscas o estuviesemos pidiendo pa comer. Pero bueno también fué la persona mil novecientos noventa y nueve a la que preguntaba (Luís ha empezado a imitarme y cuando va por la calle dice… “oye perdona”), el resto de la gente fué muy amable y un señor incluso echo la bronca a todo un vagon del metro porque no nos cedian el asiento con Luis.

En Buenos Aires hemos estado una semana (mañana salimos para Mendoza). Al principio yo me agobié un poco con el frío, porque apenas tengo ropa de abrigo y la moda cebolla no es la más favorecedora, pero me compre un chal estilo Chavela Vargas y estoy encantada. Y el tiempo también mejoró, para el fin de semana ya hacía calor y todo el mundo se echó a la calle a disfrutar del sol.

Se me hace raro pasar por una segunda primavera (incluido una segunda tanda de alergía al polen- ando con el klinex pegado a la nariz). Pero me encanta reconocer el entusiasmo de ver que se acerca el buen tiempo, las terrazas llenas de gente con la ropa arremangada y los parques a rebosar.

La ciudad nos encanta….. con al algún péro. Nos encanta pasear por la calle, pero no tanto sortear los cientos de cagadas de perro, porque aquí hay tropecientos perros con dueños maleducados. Como la petarda que entró en el supermercado esta tarde dejando a su perro suelto en la calle, el cual meó la silla de Luis con Luis dentro durmiendo (al final Barry logro esquivarlo casi todo). O el parque con cuidadora con silbato que pita cuando alguien pisa el cesped (explícale a Luís, viniendo de los parques de Londres, que no puede pisar el cesped). O los camareros y dependientas de tiendas bordes, que abundan. Pero creo que es lo mismo que te encuentras en Madrid, o Londres… simplemente venimos de Brasil, de Bahia dónde la gente es super relajada y abunda el buen rollito, y como dice Barry, parece que tenemos resaca de Brasil… hasta Luís pide ir a la playa y ver a las chicas…

Y qué hicimos, pues paseamos, paseamos y paseamos. Pricipalmente buscando parques para Luís. Fuimos al puerto Madero, a la plaza de Mayo, San Telmo, Recoleta (aún no conseguí ver la tumba de Evita, estaba cerrado)… pero sobretodo paseamos por nuestro barrio, Palermo Viejo, lleno de tiendas monísimas y cafés y restaurantes y plazas con terrazas para tomar una cervecita al sol. Y es verdad que a medida que nos fuimos animando todo el mundo parecía mas simpático. Y nos encontramos con Ricardo, un amigo de Fernando majisimo,  que compartió con nosotros un dia de paseo por el barrio buscando cajeros que funcionasen… antes de marchar informamos a Barclays que nos ibamos a Sudamerica, pero no cayeron en que Argentina está en Sudamerica y nos congelaron las tarjetas…

Por otra parte nos dimos cuenta que tanto “será por perres, será por perres” ahora nos toca seguir viajando más a lo pelao. Pero entre tanto tuvimos ocasión de ir a comer a un sitio de pasta buenísimo recomendado por Fernando… un restaurante en San Telmo más italiano que si estuviera en Italia.
Y luego esta el Club Eros, que encontramos por casualidad a dos manzanas de casa tras una discusión memorable de las de “por aquí, nooooooo por aquíiiiii!!! El club es la bomba. Una especie de club deportivo (ninguna relación con el club Eros Gijonés) y bareto de barrio, donde comimos super barato y buenísimo. La mejor carne que recuerdo haber comido. Volvimos un par de veces, la segunda vez quizás con un poco de aprehension cuando vimos el melenón rastafari al viento del cocinero, pero es que yo ya no puedo más de carne… creo que llevamos ya como tres vacas… ahhh y el vino tinto Malbec.. mira que a mi el tinto no me da más, pero el Malbec, super suave (en mi humilde opinión…y yo no soy una experta en la vendimia).

Pero lo que más chulo de todo fue hoy, que coincidió que pillamos la fiesta del cuarenta aniversario de la fiesta de San Telmo y la gente de los puestitos en la plaza se disfrazó con decorados en sus puestos. No nos podiamos creer la suerte, el ambiente era superbonito, con gente de todas las edades super alegre y amable y encantada de que les hicieramos fotos.

       
"Argen que?? a mi con que haya columpios!"





Cool boy en las calles de Palermo




Yo claro nos volvimos locos con el mercado, y los puestos, y la música…y las abuelitas del mercado se volvieron locas con Luís, sobre todo cuando le veían seguir el ritmo con los pies, hipnotizado viendo bailar tango y decir ´me gusta tango´!


Vendedores de la feria de San Telmo
Luís parece un poco confundido con Buenos Aires. Cómo decia antes, pregunta por las chicas, Marcela, Fernanda (Marzanda) y Grazie muchísimo y playa… playa... Habla por los codos y esta mal que lo diga yo, que soy su madre, pero esta riquisimo y super cariñoso. Por la calle solo quiere ir a caballito con su padre y de vez en cuando tiene alguna perreta, pero le duran poco.  Está encantado con los parques, y los helados (ay los helados de Buenos Aires).

En nuestra búsqueda constante de parques y actividades para niños hoy descubrimos un mini parque de atracciones para crios en lo alto de un centro comercial. Luís no daba la talla para nínguna de las atracciones, pero para cuando el tickeador se daba cuenta ya se le había colao y estaba saltando en el fondo del castillo como un loco… o pensaban que iba a llorar en un tren con tunel y solo lloraban cuando le sacamos del tren. A veces me dá un poco de pena pensar que echa de menos a sus amiguinos y su vida de Londres… pero al mismo tiempo parece maravillado con toda la gente que esta conociendo, los trenes, las playas, los parques, y sobretodo me encanta pensar en todo el tiempo que estamos pasando con él. Y nos se nos escapa pensar lo afortunados que somos.
En fin, perdonar este momento sentimentalón, le echo la culpa a vasín de malbec.

Y bueno, mañana dejamos nuestro pisín en Buenos Aires, que nos prestó un montón y salimos en un super autobús coche cama para Mendoza (el presupuesto ya no da pa más aviones). Y de ahí quizá Salta o directos a Cordoba. Ya os contaré!


2 comments:

  1. Maria!

    Qué pasada de viaje, qué envidia! :) Te seguiré por el blog, pasadlo muy bien y a ver si nos vemos pronto.

    Un beso,

    Diego Cabezudo

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  2. Ay Diego! que sorpresa! muchas gracias y un besazo muy fuerte!

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