Llegamos a Mendoza el martes por la mañana tras trece horas de autobus-cama con Luis encima mío (no quieres ir con papi??? Nooo mami!). Ni que decir tiene que acabé como un sello de correos y con un humor de dragón. Pero realmente no estuvo tan mal. Y encima ví esta pelicula argentina, El Secreto de sus Ojos, que me encantó y super encantó (Barry vió Batman). La verdad es que los autobuses de por aquí (o al menos este) son una pasada. Lo que yo no entiendo es cómo la azafata, tras una noche sin sueño, seguía fresca como una lechuga y con la sombra de ojos a lo Kimera Nacachian intacta, no así yo, que desperte cual platano pateao. Y Luis se portó super bien la verdad. Al principio el que nos toco alado nos miró con cara de Herodes, pero luego se fué ablandando al oir hablar a Luís (el señor sleeping night night!, el señor sleeping night night!) y si no Miss Simpatía al menos fué amigable standard Buenos Aires.
Mendoza nos encantó. La gente, la ciudad, los vinos , y sobretodo el hostel Alamo, donde nos hospedamos. En un primer momento pre-chequeo del balance de cuenta habiamos reservado en un hotel muy pichi en la plaza principal de la ciudad… reserva que tuvimos que cambiar por el hostel Alamo, más en sintonía con nuestra realidad bancaria. Pero fué lo mejor. Tuvimos una habitación chulisima dando a un patio con sompra de parras donde Luis era feliz jugando con sus coches y persiguiendo a Momo, el gato del hostel. Como se podía cocinar, había un ambiente como de casa super chulo. Y no era el típico hostel de mochileros quinceañeros de juerga sino que era super tranquilo y con gente de todas las edades. Incluido una pareja suiza supermaja Francisca y Tomás viajando como nosotros con su hija de dos años, Myleen que se hizo super amiga de Luís desde el minuto 1. Y toda la gente trabajando en el hostel, sobre todo Lorena, nos cuidaron tán bién que no nos podíamos creer la suerte que tuvimos en aterrizar allí. Luís era feliz allí, corriendo con Myleen como un loco, consentido y mimado por todos.
Y en Mendoza no paramos. La ciudad, super mona de por sí, es una especie de oasis con miles de acequías (aunque las pillamos casi todas secas), rodeado de viñedos y con el fondo de la cordillera de los Andes. La ciudad tiene un montón de parques y plazas chulísimos, sobre todo el super parque de las Heras, por lo visto el parque más grande de Sudamerica.
El primer día, cansados del viaje, nos fuimos al parque y nos echamos una siesta familiar estupenda bajo un arbol. Luego fuimos como borregos con el lonely planet bajo el brazo a comer un matambres de cerdo (no se que parte del cerdo es, pero dá igual estaba buenísimo) a la Barra, una parrilla espectacular. De postre tuvimos una mini crisis marital porque Barry se fué con Luís a buscar un cajero automático y me dejo esperando en la mesa como 45 minutos de reloj. Ya lo sé… poooooobre Barry, se perdió, pero 45 minutos mirando a las brasas de la parrilla son mucho tiempo!!!
| En Maipú de bodegas |
| Comiendo debajo de una parra en Maipú |
Al otro día nos fuimos a las termas de Cacheuta, un sitio espectacular en las montañas a una hora de Mendoza. Luís creía que estaba en el cielo… niños y piscinas de agua caliente.. con un escenario de montañas. Lo pasamos pipa. Estuvimos horas y horas a remojo de cháchara con familias argentinas pasando el día como nosotros. Y con pensionistas argentinos. Me encantan los pensionistas argentinos, aunque podrías decir españoles, porque son calcaos. A Cacheuta venían de excursión en autobús con sus asados organizaos y sus empanadas.. super queridos. La gente no se podía creer cuando veían a Luís nadando solo con sus maguitos y hablando como un loro en inglés y español, se meaban de risa. Y comimos unas empanadas buenísimas y compartimos mate y alfajores con una famiia supermaja de Buenos Aires. Fué un día super entrañable.
En día número 4, nos pillamos una excursión de esas de pipí sincronizado a la alta montaña, que no quiere decir que caminasemos mucho (o algo), sino que nos llevaron en bus a Uspallata, Puente del Inca y al mirador del Aconcagua, que fijate tú, yo no me acordaba que es la segunda montaña mas alta del mundo. La excursión fué larga pero estuvo guay, Luís fue un santo, y nos reímos mucho con él, buscando caballos, túneles, y chu chu trens. Y los de la excursión hicieron a Barry una ovación porque se bajó del minbus a cambiarle el pañal a Luís… decían que me había tocado la lotería (que pañales a parte, es verdad).
Volviendo al componente "cultural" de la excursion, lo mejor fué la historia de cuando rodaron Siete años en tibet (no me acuerdo bién del número de años… la película de Brad Pitt, vamos). El caso es que la pelicula esa la rodaron en Uspallata, porque parece talmente un paisaje de Asia (eso dicen). Y usaron dobles del pueblo, entre ellos el panadero de Uspallata que por lo visto era clavadito a Brad Pitt.. y tan clavadito era que se lo llevaron a él (con familia incluida) a que hiciese de doble de Brad en otras pelis. Y el panadero ahora amasa perres.
El paisaje del Aconcagua estuvo guay, sobretodo porque vimos dos condores volando alrededor, y nos contaron la historia de los condores que es muy bonita pero yo paso de repetir porque ya ye un rollu.
Y ya nos quedamos un día más en Mendoza, que estuvimos de tranqui organizando en resto del viaje (ya queda poco, snif). Subimos (en chanclas) al cerro de la gloria, donde se puede ver toda la ciudad y paseamos y paseamos y fuimos a cenar (con chanclas y pies de indigentes) a nuestro parrilla favorita.
Hoy un día super bonito, con más parque y helados con la otra familia del hostel (Luís estaba extático con Mylene) y despedidas del hostel… de donde nos marchamos con penita pero con el gustín de haber conocido gente tan maja. Y cojimos el taxi a la estación del autobús con Luís emocionado porque ibamos a coger un autobús, gritando ´fantastic´(la primera vez que dice esa palabra… hoy también dijo “vamos al Carrefour”- el supermercado de alado). El pobrín no sabía que le esperaban 18 horas de autobús (con cama) a Salta, y desde el autobús desde escribo este post.
Pero antes de que llameis a los servicios sociales, que sepais que está encantao, esta vez, gracias a Dios, durmiendo con su padre, y que si bién no se puede descartar que estos trayectos deriven en una fobia a los autobuses en un futuro lejano, de momento esta felíz como una perdíz.
| Luis con Myleen... attención a como la abraza por la espalda |
| Luis en su cita con Myleen |
Y ahora me voy a dormir!
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