Sunday, 7 November 2010

Boy of Ipanema

Ahora que tengo un momentin voy a ver si me pongo al día con el blog.
Estamos en Foz de iguassu (en el lado Brasileiro) y hoy nos vamos a ver las cataratas al lado argentino. Pero bueno por partes, estábamos en Rio.

Al final pasamos en Rio 5 noches, las dos primeras, que hizo malo, en el ibis corrientón y luego nos mudamos al Orla, un hotel entre Ipanema y Copacabana. Durante el viaje siempre nos hemos hospedado en sitios pequeños y monos tipo bed and breakfast (que aqui llaman pousadas) y que normalmente son llevados por familias. En Rio intentámos seguir con la tradición pero no hubo manera de encontrar habitación, así que ya puestos a buscar hotel, hicimos un ´será por perres´ por tres noches y reservamos el Orla, que tiene una piscina en la azotea (por otra parte, la mínima expresión de piscina, al siguiente tamaño más pequeño le llaman bañera). La primera noche en el Orla nos metieron en una habitación tipo zulo dando a un patio con el ruido de 50 máquinas de aire acondicionado. A la mañana siguiente fuí a la rececpción y dije que por el Cristo de Corcovado que nos cambiaran de habitación. Y nos movieron a una habitación más grande en el piso de la piscina y con vistas a Copacabana… pero siguiendo la tradición del hotel, nuestro aire acondicionado sonaba como una cafetera… Pero me dejo de quejar, lo pasamos pipa en la piscina tamaño abrevadero (haciendo diagonales en vez de largos), sobretodo Luis, que ya perdió completamente el miedo al agua y nada como un loco con sus manguitos, así que no estuvo mal. 


E hicimos lo típico, subimos al pao de azucar con el telesférico y en tren al Cristo de Corcovado… Y Luis estaba feliz como una perdíz, porque con tal de ir en el chu-chu train (al telesférico le llamaba el chu-chu train del sky) el encantao. Esta obsesionado con trenes y coches. Ah, y helicópteros, que en Rio lo hay a miles.

Con un amiguin bajando del pan de azucar
Obviamente en el Cristo
Pero lo mejor de Río fué el tiempo que pasamos con Marcela y su familia. Marcela nos invitó a cenar a su casa (maravillosa) de Niteroi, donde vive con sus padres y hermanos. Niteroi es una zona enfrente de la bahia de Guanabara (lo que es la costa de Rio de Janeiro, vamos), y al que se accede por un puente larguísimo que cruza el rio Niteroi o por ferry. Marcela y su madre nos hicieron un tour Niteroi, que es superbonito, las playas y el museo de Niemeyer, y luego nos llevaron a su casa, donde juntaron a toda la familia e hicieron una cena buenísima. A Luis le hicieron su zumo de abacaxi y le regalaron dos coches y estaba en la gloria corriendo como un loco con el primo de Marcela de tres años. Marcela tenía pensado traernos de vuelta al hotel, pero nos dió pena hacerla conducir hasta tan lejos y nos quedamos a dormir allí… fue una noche super especial y nos trataron tan, tan bien que realmente nos quedamos sin palabras. Por la mañana Marcela se fué pronto al trabajo y no pudimos despedirla, así que por la mañana, ya en Río, fuimos a su trabajo a despedirnos de ella… y abrazos y besos… sobretodo a Luis, al que Marcela y su familia adoraban.


Con las chicas en el botánico
Y ya de vuelta en el hotel nos fuimos a Ipanema a disfrutar de nuestro último día de playa en Brasil. Ipanema es la playa ´cool´de Rio (Copacabana es la turística). Grazi estaba horrorizada con el tamaño de mis bikinis, que para los estándares brasileños son más bien burkakinis, pero pa dos dias yo pasé de unirme a la moda braga-hilo dental y pa la playa me fui con mi faja. Barry iba más apropiado con sus bañador brasileño de camuflaje. El mar en Ipanema es super traicionero y cuando vine hace cinco años tuve un desafortunado incidente en el que acabe con el bikini de boina y a límite de ser rescatada por los servicios de emergencia de playa de Ipanema… esta vez tuve mas suerte, pero no así Barry que tuvo un breve instante de nudismo cuando le pillo una ola desprevenido. Incidentes a parte, tuvimos una tarde preciosa de playa para despedirnos de Rio.

Luis en Ipanema en estado contemplativo


Y nos fuimos de Río en un día con lluvia, con la sensación de que casi nos supo a poco, pero que hicimos un montón de cosas. Y encontré la ciudad muchísimo mejor que cuando vine hace cinco años. La gente hablaba de todo el trabajo que se estaba haciendo en las favelas, que ya no son tan peligrosas como eran, ahora llegan los autobuses y entra la policia… y realmente no ví a nadie por la calle como ví la última vez. Cogimos autobuses y nos movimos mucho y en ningún momento sentimos peligro. Así que olé Lula and co. 

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