Monday, 18 October 2010

Piracanga

Escribo esto desde Itacare, después de dejar la eco-aldea Piracanga esta mañana.

No escribí antes por tres razones. Una que mientras estaba escribiendo un post hace unos dias ví una araña tipo centollo salir por encima de una silla. Estaba sola en la eco-casa y los gritos se oían en Rio de Janeiro. Eche a correr a pedir ayuda y me olvide de post y de historias.

Otra que la conexion a internet era una caca.

Y luego es que pasamos por algunos momentos en que nos habríamos ido como yá, a otros super ricos que nos daba pena marchar. Y pense que era mejor escribir una vez acabada la estancia para hacerle justicia a la experiencia.

Y fué una experiencia. Para empezar el sitio está en el quinto pino. Una hora en coche y otra hora en land rover por una carretera tipo Paris Dakar. Llegamos y nos encontramos un sitio idílico, en la desembocadura de un rio, con kilometros y kilometros de playa virgen. Y claro, kilometros y kilometros de playa sin nadie pa salvarte y con unas olas estupendas si eres surfero, pero ni Barry ni yo somos precisamente Esther Williams, asi que yo me contentaba con mojarme el dedo gordo del pié, y nos bañabamos en el río, que estaba superbien.

Teníamos una casita monísima frente al mar, con cocina pero sin nevera porque todo el centro funciona con energía solar y por lo visto consumen mucho. El centro es vegetariano y no te guardaban ni carne ni pescado en la nevera del restaurante... la verdad es que al final era lo de menos porque la comida en el restaurante era buenísima. Pero la lata era que dependíamos del centro para todo, para comer, para salir de Piracanga, para todo. Y a mi me agobiaba un poco esa historia, teníamos que preguntar por todo...

Luego en la eco-aldea hay una escuelita para niños de 2 a 7 años y nosotros pensábamos que Luís podría ir a jugar a la escuela unas horas... o usar las salas de la escuela... pero nos dijeron que no, que había que estar un mínimo de 4 semanas para que Luís pudiera disfrutar de la escuela (nosotros ibamos con la intención de quedarnos 3 semanas).

Y Luis se aburría como un hongo, porque si llovía no había mucho que hacer, y al principio no veía a ningún crío porque estaban todos en la escuela y el pobre pedía ver niños. Así que decidimos cortar la estancia a 9 días e ir a ver a Grazie y viajar un poco mas por Brasil.

Hubo momentos muy chulos, como el cumpleaños de Luis. Los del restaurante se enrollaron y le hicieron una fiesta con otros crios y un pastel enorme de chocolate. Barry también cumplió años en  Piracanga, pero para el no hubo tarta de chocolate sino un bañador brasileiro con estampado de camuflaje mónisimo.

Y entre tanto nos fuimos haciendo al centro (la aldea esta separada en el centro- donde nosotros nos quedábamos- y la eco-aldea, donde la gente vive más a largo plazo) y conocimos a familias de la ecoaldea. Como Florian y Laura con su hijito Sasha, que dejaron sus trabajos en la televisión en Rumanía para venirse a Piracanga. Fueron super majos, sin conocernos de nada nos invitaron a su casa y nos hicieron sentir super bienvenidos.

La eco-aldea está llena de gente super interesante aunque para cuando llegamos muchos estaban de viaje. Realmente había gente de todo el mundo viviendo por allá. Gente que en su momento compró una parcelita de tierra del dueño del centro y se hizo una casita y que viven felices como perdices con sus niños, a pesar de todas las incomodidades (que son muchas).

Nos encanto conocer este sitio y a todas esta gente, pero tambien nos dimos cuenta de que no cambiaríamos nuestra vida de Londres por una eco-mansión en este paraiso. Yo creo que me tengo que pasar un año aquí y acabo subiendome a las palmeras y dándome con los cocos en la cabeza.

En el centro nos hicimos amigos de uno de los cocineros, Juan, un argentino muy majete. Y Maena y su madre e hijita, que se hizo coleguilla de Luis, también de vacaciones como nosotros.

El caso es que para cuando nos toco irnos, nos daba pena, pero también nos dimos cuenta que preferíamos viajar un poco que pasar tanto tiempo en Piracanga.

Ahora estamos en Itacare, disfrutando de la ´civilización´, y de playas alucinantes... un poco monotemática no? Playa, playa, mas playa.

Y ahora a dormir que toy frayada.

besos

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