Thursday, 2 December 2010

Córdoba y Mina Clavero

Llegamos a Jujuy, con perdón, pero la estación de autobús más fea que hemos encontrado hasta ahora. El pobre Luís se desperto de la siesta al llegar a la estación y claro, se puso a llorar, pero yo creo que no lo suficiente.

Teníamos dos horitas antes de coger el bús de noche a Córdoba así que salimos de la estacíon a buscar algún sitio decente para tomar un café.

No lo había dicho antes pero una de las cosas que más me gusta de Argentina es que en el momento que te pones a hablar con cualquiera ya te preguntan… “y vos, de donde es en España?” “De Asturias”, “ah, que reliiiindo…  mi mamá-papá-abuelita-tío-tía era de….” Y realmente se les ve encantados de sus orígenes españoles, aúnque núnca hayan estado en España… y te tratan genial... El caso es que una chica muy maja, con mamá asturiana nos guió fuera de la jungla de la estación de Jujuy.

Y cogimos el bus de noche a Córdoba, esta vez me tocó dormir con Luis así que no tan bién. Sobretodo porque tuvimos la brillante idea de darle un batido de chocolate antes de subir al bús, así que estaba eléctrico botándo pa arriba y pa abajo. Pero finalmente se tranquilizó, y le pusimos El libro de la Selva por treintava vez y se quedo dormido.

Pasamos por Córdoba sin pena ni gloria. Nos hospedamos en un hostel de mochileros rabioso, el hostel Palenque, muy recomendado por el lonely planet.. aún no sé porqué… había tres baños para todo el hostel y lo peor de todo… dejaban fumar dentro del hostel…, la chica del hostel me explico todos los servicios disponibles.. con un pito en la mano… yo solo podía mirarla con horror sin enterarme de lo que me decia. Pero la verdad sea dicha, el sitio era muy amplio y apenas notamos el efecto chimenea, y además habia un perra labrador, Jujuy, que tuvo a Luís de lo más entretenido… pero aún así digamos que no pegábamos nada en el lugar. El caso es que sólo pasamos un día y una noche en Córdoba.. y nos llovío y andábamos cansados de la noche en autobús así que digamos no le hicimos justicia a la ciudad, que al fin y al cabo es otra ciudad grande. Sí vimos la manzana jesuítica (una manzana) y un convento por aqui… una iglesia por allá. Luego intentamos pillar el mercado de artesanos, pero cuando llegamos a las seis aún estaba empezando y cuando volvimos a las 10 ya se nos hacía muy tarde. Así que a la mañana siguiente, a eso de las 10 y media ya estábamos en el autobús de camino a Mina Clavero, nuestro siguiente destino.

A Mina Clavero se llega tras tres horas de autobús cruzando un paisaje de montañas superchulo. Cuando subí al autobús iba de vestidito y sandalias… cuando bajé tres horas después de cruzar alta montaña con tormenta me había puesto toda la ropa de abrigo que tenía a mano en la mochila… es decir que de complemento del vestidito de flores llevaba un pantalón de algodon de rallas marineras, una chaqueta, calcetines de colores, sandalias y cómo nó, mi poncho de Chavela Vargas. Cuando llegamos al hostel que habíamos reservado, sentí necesario justificar mi atuendo nada más nos abrieron la puerta, pues estaba convencida que nos habrían dado la vuelta.

Nos encantó el Hostel Oh la la (ése es el nombre). Además es que a parte de una chica argentina que pillamos la primera noche estábamos solos en el hostel con la familia que lo lleva, un chico francés Mikael y su mujer argentina Virginia. Y lo mejor de todo, tienen un niño de casí tres años Enzo, con que Luís se puso a jugar desde el primer momento. El hostel es chulísimo, con un jardín enorme con piscina y juegos de niños… terraza y una cocina super equipada… en fín que nos encantó. Como nos encantó Mina Clavero, un pueblo pequeño con un montón de playas de río preciosas que en verano se llena de gente… pero que nosotros pillamos ya preparándose para la temporada veraniega, pero aún casi vacio.
E hicimos lo predecible… tratándose de nuestra última semana antes de llegar al frío ártico de Londres, nos tíramos como lagartos al sol en una playa del río (más bién me tiré yo mientras Barry y Luis hacían obras de ingeriería en la arena). Y un martes de primavera cualquiera, con quién ibámos a coincidir en la playa? Pues con más pandillas de pensionistas de excursión.. la verdad es que la tercera edad es super activa en Argentina. Y qué hicimos hoy antes de venir a coger el autobús?… pues nos volvimos a tirar al sol y a bañarnos en el río, y esta vez, por la tarde, se nos unieron Mika, Virginia y Enzo así que genial.
Y luego en el hostel estábamos tan a gusto a nuestras anchas que me animé a retomar los fogones y cociné un arroz con huevo entre otros manjares.

Y ahora estamos, oh sorpresa, de nuevo en el autobús nocturno a Buenos Aires, donde llegaremos a las 7 de la mañana. A estas alturas me siento capacitada para hacer un control de calidad de los servicios de autobús de Argentina. Ahora viájamos en un ejecutivo cama de Chevalier, la cuarta compañia que usamos, primeron estuvieron un suite (la clase mas pichi) en Quatar internacional (la mejor compañia), luego Andesmar con la que viajamos a Salta, que tenía una azafato muy majo que nos hizo jugar al bingo; de Jujuy a Córdoba, Balut, que no estaba mal, y ahora Cavallier, la peor, y solo acabamos de empezar. Aclaro la cosa, a estas alturas nos hemos dado cuenta que aúnque el servicio suite es el mejor, siempre va lleno, así que no hay posibilidad de asientos extra para estirarse un poco. En cambio el ejecutivo cama, es también bueno pero no va tan lleno, luego hay posibilidad de estirarse. En este bus en particular nos podemos estirar a lo alto y a lo ancho, porque vamos cuatro gatos. Pero tiene de ejecutivo lo que yó. Digamos que el autobus esta un poco cansado, la maquina de ventilación es como una cafetera que más que ventilar nos tiene en Siberia, y el azafato un borde que, tras quejarme cuatro veces en una hora, me odia. Bueno, y ya que relato así en vivo, voy a hacer un alto y cuento la cena…. Pues la vida te dá sorpresas, sorpresas de te dá la vida…. la cena y el desayuno fueron los mejores y encima pusieron una pelicula francesa buenísima sobre un huerfáno etiópe en Israel, no precisamente la elección de película que te esperarias encontrar en estos autobuses… Y Luis durmió con su padre yujuuu.

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